jueves, 13 de septiembre de 2012

Nadie podrá ver nunca lo que yo he visto.




De algo estoy segura. No podrá quererle como le quería yo, no podrá adorarle de ese modo, no sabrá advertir hasta el menor de sus dulces movimientos, de aquellos gestos imperceptibles de su cara. Es como si sólo a mí se me hubiera sido concedida la facultad de ver, de conocer el verdadero sabor de sus besos, el color real de sus ojos. Nadie podrá ver nunca lo que yo he visto. Y ella menos que ninguna. Ella, incapaz de amarle, incapaz de verle verdaderamente, de entenderlo, de respetarle.
Ella no se divertirá con esos tiernos caprichos.



miércoles, 5 de septiembre de 2012

Jodidamente enamorada.


Es un punto en el que no puedes aguantar más porque sabes que no es para ti, que ya hay otra que puede ser feliz con él. Porque no puedes evitar quererlo, mirarlo con ganas de darle un abrazo o un beso perfecto, de esos que aunque solo duren un segundo son capaces de hacerte sonreír para el resto de tu vida. Pero no, las cosas no siempre son como quieres, y ahora él no puede ser tu meta. Porque sabes que esos abrazos y esos besos eternos son para alguien, y ese alguien no eres tú. Pero ahora solo te toca joderte. Solo te queda desear que el único momento en el que le tienes cerca no termine nunca, que nunca deje de hacer esas cosas que tanto te encantan, que nunca deje de sonreírte mirando a los ojos, y que por lo menos sea feliz, aunque no contigo, pero feliz al fin y al cabo.